Israel ejecutó un ataque aéreo en Doha dirigido a altos mandos de Hamas que se encontraban en la capital catarí para retomar negociaciones de alto el fuego. La acción marca un giro significativo en la dinámica regional y plantea dudas sobre el futuro del proceso de paz en Gaza.
El ataque se produjo el martes 9 de septiembre y estuvo dirigido contra figuras clave como Khalil al-Hayya, considerado el principal negociador del grupo islamista. Testigos relataron que se escucharon varias explosiones en la capital catarí y que columnas de humo se elevaron desde una estación de servicio cercana a un complejo residencial custodiado por fuerzas de seguridad de Qatar desde el inicio de la guerra en Gaza, según informó la agencia Reuters.
Hamas aseguró que sus líderes sobrevivieron al ataque, aunque reconoció la muerte de varios miembros de menor rango. Entre las víctimas se encontraban el hijo de al-Hayya, su director de oficina, tres guardias y un agente de seguridad catarí, de acuerdo con la agencia Associated Press.
Mientras tanto, Israel defendió su decisión. El primer ministro Benjamín Netanyahu declaró que el país “no permitirá que los responsables del 7 de octubre se escondan en hoteles de lujo mientras nuestro pueblo vive bajo amenaza”. Según la prensa israelí, la operación buscaba enviar una señal inequívoca: la dirigencia de Hamás no cuenta con refugio seguro en ningún lugar del mundo. El discurso encontró eco entre sectores de la sociedad israelí que exigen mano dura, aunque críticos internos temen que el costo político y diplomático sea demasiado alto.


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