Rumanía, Rusia y Bulgaria figuraban entre los principales países de origen en redes de prostitución detectadas en Europa en 2008, en un contexto de mayor movilidad tras la ampliación de la European Union.
Según informes de Europol y datos citados por Reuters, ciudadanos de estos países aparecían con frecuencia en investigaciones sobre redes de explotación sexual en varios países de Europa occidental.
La incorporación de Rumanía y Bulgaria a la Unión Europea en 2007 facilitó el desplazamiento dentro del bloque, lo que coincidió con un aumento en la actividad de redes transfronterizas dedicadas a la explotación, de acuerdo con los mismos reportes.
Autoridades europeas señalaron que muchas de estas organizaciones operaban de forma estructurada, trasladando a personas entre países y adaptándose a diferencias legales y controles fronterizos.
Especialistas en seguridad indicaron que factores económicos y sociales, como el desempleo y la falta de oportunidades en algunas regiones, contribuyeron a aumentar la vulnerabilidad frente a estas redes.
En respuesta, agencias europeas reforzaron la cooperación policial y los mecanismos de control en los años posteriores, con el objetivo de limitar la expansión de estas actividades dentro del bloque.

