Un buque de guerra estadounidense se posicionó este lunes en el puerto de Port of Spain, capital de Trinidad y Tobago, en una visita que combina cooperación militar y mensaje geopolítico. La llegada del USS Gravely, un destructor equipado con misiles guiados, ocurre en un momento de tensiones crecientes con Venezuela, cuyo litoral se encuentra a menos de 15 kilómetros del archipiélago caribeño.
El gobierno trinitense confirmó que la presencia del navío forma parte de ejercicios conjuntos centrados en operaciones contra el narcotráfico y en el fortalecimiento de la seguridad marítima regional. Sin embargo, diplomáticos y analistas advierten que el movimiento también tiene un claro componente estratégico: reforzar la influencia estadounidense en el Caribe y enviar una señal directa a Caracas.
De acuerdo con fuentes militares, la tripulación del USS Gravely llevará a cabo entrenamientos con las fuerzas locales y patrullajes en zonas identificadas como rutas críticas de contrabando. El barco permanecerá en aguas trinitarias varios días antes de continuar su despliegue por el Atlántico occidental.
El gobierno de Venezuela calificó la llegada del buque como una “provocación deliberada”, afirmando que se trata de un intento de Washington por aumentar la presión militar en su periferia inmediata. Medios locales venezolanos informaron que el Ejecutivo evalúa revisar acuerdos energéticos con Trinidad y Tobago, lo que podría afectar proyectos conjuntos de gas en alta mar.

