Durante su visita oficial a China en mayo de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reiterado su postura de que existe un importante desequilibrio en el comercio entre Estados Unidos y China, una situación que considera injusta y que debe ser corregida mediante nuevos acuerdos bilaterales.
El viaje, que se desarrolla en Pekín y forma parte de una cumbre de alto nivel con el presidente chino Xi Jinping, ha incluido conversaciones centradas en comercio, tecnología, energía y seguridad global. Ambos líderes han mantenido reuniones formales y un banquete de Estado, en un ambiente descrito como más cordial que en encuentros anteriores, aunque con diferencias de fondo aún sin resolver.
Según declaraciones recogidas durante el encuentro, Trump ha insistido en que el déficit comercial estadounidense con China sigue siendo un problema estructural de larga data. Aunque el déficit ha fluctuado en los últimos años, los últimos datos oficiales disponibles (2023) lo situaban en torno a los 252 mil millones de dólares, manteniéndose como uno de los mayores déficits bilaterales de Estados Unidos.
En las conversaciones en Pekín, el comercio ha sido uno de los ejes principales, junto con el acceso a mercados tecnológicos, exportaciones agrícolas y energía. La administración estadounidense busca aumentar las ventas de productos energéticos, aeronáuticos y agrícolas a China, mientras que Pekín ha presionado por un alivio en restricciones a semiconductores y tecnología avanzada.
Durante la cumbre, Trump ha reiterado su crítica a las prácticas comerciales chinas, señalando subsidios estatales, barreras no arancelarias y distorsiones del mercado como factores que, en su opinión, contribuyen al desequilibrio comercial.

