El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó desde China que Pekín está dispuesto a incrementar sus compras de petróleo estadounidense como parte de las negociaciones económicas entre ambas potencias.
“Una cosa en la que creo que vamos a lograr un acuerdo es que ellos han aceptado que quieren comprar petróleo de Estados Unidos”, aseguró Trump durante una entrevista con Fox News realizada desde Pekín.
La declaración representa una señal importante en medio de la creciente tensión energética global provocada por la crisis en Medio Oriente, las sanciones contra Irán y las dificultades logísticas en el estrecho de Ormuz.
De acuerdo con Reuters, funcionarios estadounidenses consideran que aumentar las exportaciones energéticas hacia China podría ayudar a reducir parcialmente el déficit comercial bilateral y fortalecer el sector petrolero estadounidense.
El comentario de Trump también refleja un cambio importante en la estrategia energética china.
Durante años, Pekín dependió fuertemente del petróleo proveniente de Rusia, Irán y Arabia Saudita. Pero las recientes tensiones geopolíticas han complicado ese esquema. La guerra alrededor de Irán, las amenazas al tráfico marítimo en el Golfo Pérsico y las sanciones occidentales sobre Moscú obligaron a China a buscar nuevas fuentes de suministro más estables.
Ahí aparece Estados Unidos.
Washington se convirtió en los últimos años en uno de los mayores productores mundiales gracias al auge del shale oil. La producción récord estadounidense permitió ampliar exportaciones hacia Europa y Asia, especialmente después de la invasión rusa a Ucrania. Por lo tanto, es de esperarse que China decida incrementar sus importaciones de Estados Unidos.
Sin embargo, la única pregunta que queda es: ¿a qué precio?

