El desempleo se mantiene cerca de mínimos históricos, Wall Street registra máximos récord y el crecimiento económico sigue superando las expectativas. Sin embargo, para millones de familias, la sensación es muy distinta: el dinero alcanza cada vez menos.
Los datos más recientes muestran una tendencia preocupante. De acuerdo con la Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos (BEA), el gasto de los consumidores aumentó 0,5% en abril, mientras que el ingreso disponible cayó 0,1%. Esto significa que los hogares están gastando más dinero del que generan.
Para compensar la diferencia, los estadounidenses están recurriendo a sus ahorros.
Según la BEA y datos citados por Reuters, la tasa de ahorro personal cayó a 2,6% en abril, frente al 3,2% de marzo. Es el nivel más bajo desde junio de 2022 y está muy por debajo del promedio histórico de 8,4% registrado desde 1959.
La caída no es un hecho aislado. De acuerdo con Axios, los hogares están agotando cada vez más rápido el colchón financiero acumulado durante la pandemia para sostener el consumo diario.
El problema central es que los ingresos reales están disminuyendo.
Según Reuters, el ingreso disponible ajustado por inflación cayó 0,5% en abril y acumula un descenso anual de 1,1%, la mayor caída desde noviembre de 2022. Los salarios crecieron apenas 0,2% en el mes, insuficientes para compensar el aumento del costo de vida.
Mientras tanto, la inflación sigue presionando los presupuestos familiares. La inflación medida por el índice PCE, la referencia preferida de la Reserva Federal, alcanzó 3,8% anual en abril, su nivel más alto en casi tres años. La inflación subyacente se ubicó en 3,3%.
La consecuencia es visible en la economía cotidiana: gasolina más cara, alimentos más costosos, alquileres elevados y mayores pagos por seguros y servicios.
Los economistas comienzan a advertir que el consumo estadounidense, responsable de cerca de dos tercios del PIB, podría estar apoyándose sobre una base cada vez más frágil. Scott Anderson, economista jefe de BMO Capital Markets, declaró a Reuters que la caída persistente del ingreso disponible real representa una “señal de alerta” para la expansión económica.
La paradoja es evidente. Wall Street celebra récords históricos mientras los hogares ahorran menos que en cualquier momento de los últimos cuatro años.

