El hantavirus es un grupo de virus zoonóticos transmitidos principalmente por roedores silvestres. En la mayoría de los casos, la infección en humanos ocurre tras la inhalación de partículas de polvo contaminadas con saliva, orina o excrementos de animales infectados. Aunque su circulación es amplia en América y partes de Europa y Asia, los brotes humanos suelen ser esporádicos y vinculados a entornos rurales o poco urbanizados.
Sin embargo, dentro de este grupo viral existe una excepción epidemiológica que ha captado la atención de las autoridades sanitarias internacionales: el virus Andes, identificado en Sudamérica, que presenta la capacidad —aunque limitada— de transmisión de persona a persona.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los hantavirus generalmente no se transmiten entre personas, con la excepción documentada del virus Andes en Sudamérica, asociado a casos aislados de transmisión en contextos de convivencia cercana o atención sanitaria.
Este patrón fue observado por primera vez de manera significativa en un brote ocurrido en Argentina en 1996, donde se identificaron cadenas de contagio compatibles con transmisión interpersonal. Desde entonces, el virus Andes ha sido objeto de vigilancia reforzada en países del Cono Sur.
De acuerdo con el doctor David Bell, asesor de la OMS, el hantavirus circula desde hace tiempo entre los humanos, pero solo la cepa Andes ha demostrado capacidad de transmisión de persona a persona. El experto señala que “la cepa Andes es la única que transmite de humano a humano”, aunque subraya que este contagio es poco eficiente y requiere contacto estrecho y prolongado, como cuando “una enfermera que cuidó a niños en Sudamérica y resultó infectada”.
Mientras tanto, de acuerdo con el New York Times, mientras las autoridades sanitarias se apresuraban a rastrear el origen del contagio de hantavirus que afectó a un crucero, la investigación científica terminó envuelta en un cruce de acusaciones entre distintos países.
Mientras tanto, de acuerdo con el New York Times, mientras las autoridades sanitarias se apresuraban a rastrear el origen del contagio de hantavirus que afectó a un crucero, la investigación científica terminó envuelta en un cruce de acusaciones entre distintos países.

