La expansión a 48 selecciones, los nuevos contratos comerciales y el auge de los derechos audiovisuales podrían convertir a la Copa del Mundo 2026 en el torneo más rentable jamás organizado.
La Copa Mundial de la FIFA 2026 aún está en sus primeras etapas, pero ya hay una pregunta que domina las conversaciones en la industria deportiva: ¿será este el Mundial más lucrativo de la historia?
Todo apunta a que sí.
La edición organizada conjuntamente por Estados Unidos, México y Canadá representa una transformación sin precedentes en el modelo de negocio de la FIFA. Por primera vez participarán 48 selecciones, frente a las 32 que compitieron en Qatar 2022. El cambio aumenta el número de partidos de 64 a 104, creando nuevas oportunidades para la venta de entradas, patrocinios, derechos televisivos y acuerdos comerciales.
Según estimaciones financieras publicadas por la FIFA, el ciclo comercial 2023-2026 podría generar ingresos cercanos a los US$13.000 millones, casi el doble de lo registrado en el ciclo anterior. La organización espera que una parte significativa de esos ingresos provenga precisamente del Mundial de 2026.
Los derechos audiovisuales continúan siendo la principal fuente de ingresos. De acuerdo con Deloitte y SportBusiness, las cadenas de televisión y plataformas de streaming están pagando cifras récord para asegurar la retransmisión del torneo en los principales mercados internacionales. Estados Unidos, que albergará la mayoría de los encuentros, representa además uno de los mercados publicitarios más valiosos del planeta.
La expansión del torneo también beneficia a los patrocinadores. Marcas globales de sectores como tecnología, banca, automoción, bebidas y comercio electrónico tendrán acceso a más partidos, más audiencia y más tiempo de exposición. Según Nielsen Sports, el Mundial sigue siendo uno de los pocos eventos capaces de atraer audiencias simultáneas de miles de millones de espectadores en todo el mundo.
El negocio de las entradas constituye otro factor clave. Con más encuentros y estadios de gran capacidad distribuidos en Norteamérica, la FIFA podría superar ampliamente los ingresos obtenidos en Qatar 2022. La organización espera vender millones de boletos adicionales gracias al nuevo formato.
Además, la ubicación del torneo juega a favor de la rentabilidad. Estados Unidos cuenta con una infraestructura deportiva consolidada, estadios modernos y un mercado de consumo que permite aplicar precios más elevados tanto para entradas como para experiencias VIP, hospitalidad corporativa y paquetes turísticos.
Los expertos consideran que el verdadero salto económico no proviene únicamente del fútbol, sino de la capacidad de la FIFA para monetizar la atención global. La organización ha ampliado su presencia digital, acuerdos de contenido y alianzas comerciales en plataformas tecnológicas que no existían con la misma fuerza en Mundiales anteriores.

